[Si presenta algún problema este es el Link a la lista de reproducción ]

Ensayo en Sitio presenta el programa radiofónico Las Sirenas Tentonas, el primer capítulo de Mundo Sabana, una radio itinerante de Alejandra R. Bolaños que viaja a lo largo del Golfo de México buscando historias de piratas y leyendas locales. Para ello se ha convocado a Luis Enrique Pérez y Paola Medina, quienes han desarrollado tres episodios radiofónicos sobre peteneras, huapango y desobediencia femenina en la Huasteca. Todo esto en un vaivén de conversaciones, acuerdos, intervenciones, gestiones, documentaciones y propuestas de les tres artistas.

 

Luis Enrique Pérez es un artista multidisciplinario y cronista de la ciudad de Pánuco, Veracruz que se ha dedicado a investigar la historia cultural, oral y visual de su terruño, ya sea a través de la fotografía, los libros de artista, las instalaciones o las publicaciones históricas. Paola Medina es una artista visual de la ciudad de Xalapa, Veracruz, que se nombra así misma como conversadora. Sus proyectos se hacen preguntas respecto a las dimensiones políticas y poéticas del habla, las voces, la escucha y la escritura.

 

Ambxs han estado conversando a la distancia durante varios meses sobre sus proyectos, intereses artísticos, ocupaciones y preocupaciones. En este proceso, los cuentos, obras y documentos que Luis compartió, resultaron tan cautivadores que hizo (sin querer, tal vez) que Alejandra y Paola emprendieran un viaje desde Xalapa a Pánuco para dialogar en persona con él, recorrer el paisaje, compartir la comida, escuchar el ruido de las calles y conocer su casa, jardín, familia y perrita Maya. Por su parte, cuando Paola dice con su quehacer que “la escucha es un acto político”, lo dice en serio: ha realizado una serie de mapas, listas, carpetas, registros, dibujos y demás, que son las imágenes/textos que ilustran el proyecto entero y que han ordenado las cabezas de todes les involucrades aquí.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El episodio uno (La Sirena) y dos (Las Cantoras) fueron escritos por Luis Enrique Pérez y están basados en sus investigaciones como cronista de Pánuco.  El texto de la manifiesta de Las Sirenas Tentonas y el guión del último episodio (La Historiadora) fueron escritos por Paola Medina y están inspirados en el viaje a Pánuco desde Xalapa. Las topadas que aparecen en el episodio 2 fueron escritos por ambxs a lo largo del proceso de escritura.

 

Los tres episodios pudieron sintonizarse desde Radio Teocelo

(https://emisoras.com.mx/teocelo/) en las fechas:

 

1 LA SIRENA: 26 de noviembre a las 17 hrs

2 LAS CANTORAS: 27 de noviembre a las 12 hrs

3 LA HISTORIADORA: 28 de noviembre a las 14 hrs

 

Agradecimientos Jaco Jazzy Café por hospedar la sesión de escucha del primer episodio, a la familia Pérez Pérez por recibirnos en su casa, a Carlos Pérez del Ángel, comunicador que nos abrió las puertas a La Reina de las Huastecas, a la cronista Maria Luisa Herrera Casazús que nos permitió entrevistarla y a nuestras abuelas, que inspiraron estos relatos radiofónicos.

Edición de sonido: Sebastián Agulló

 

Asesoría sonora: Alejandro Albarrán

 

Acompañamiento: Jimena Ortíz Benítez

 

Selección musical, investigación histórica y escritura de guiones: Luis Enrique Pérez

 

Imágenes, mapas conceptuales, diseño y escritura de guiones: Paola Medina

 

Coordinación general, edición de textos y voz narradora: Alejandra R. Bolaños

 

Ensayo en Sitio: Rodrigo González y Rodolfo Sousa

 

Las Sirenas Tentonas

Manifiesta, declaraciones

 

 

 

Sobre la desobediencia:

 

No acatar, no alinearse, ser una contreras. La desobediencia es ir tras el deseo y el castigo por ello se paga con gusto: las miradas, la soledad, la monstruosidad, el exilio. Las desobedientes, más que las heroínas de la historia, son la moraleja, el “te lo dije”, el “pa’ que veas”. Y así, son las que nos abren senda a machetazos, interrumpiendo la historia con un numerito y develándonos otras formas de andar la vida. La desobediencia es ir tras el deseo y el castigo por ello se paga con gusto.

 

Sobre la tentonería:

 

Tentar, provocar, coquetear, seducir, burlarse de las consecuencias de nuestra propia impertinencia. Empujar los límites para ver qué tanto dan de sí, cuánto territorio podemos ganar. Un pasito más, un poquito más, otro, otro y ya.

 

Sobre la desobediencia tentona:

 

No acatar, no alinearse, ser una contreras pero desde el goce y la alegría. Un berrinche infantil, un capricho adolescente. La desobediencia tentona e irreverente de la sirena es nuestra búsqueda en la huasteca. La insumisión como juego, la insumisión que se pavonea contoneando las caderas.

 

Sobre rechazar el papel de víctima:

 

Las desobedientes no son víctimas, no queremos serlo, qué cansado. Mejor nadar a contracorriente, buscando aliadxs en el camino. Nos vamos encontrando al repelar y nos divertimos repelando juntxs en un eterno repele colectivo, a coros, ambientado por un trío. “Se merecen todo”, nos dijo Maria Luisa, “tómenlo”.

 

Sobre el tránsito:

 

Somos cuerpos en tránsito, queremos ir hacia las historias que nos llaman. La conversación, para existir, nos pide movimiento: un viaje, un boleto de autobús. Todo centro tiene su periferia y toda periferia tiene su centro y como es un cuento de nunca acabar, mejor nos concentramos en mantenernos danzantes, ligeras, escuchando; siempre a la espera del próximo encuentro, del próximo huapango, de la próxima fiesta.

 

Sobre las historias particulares:

 

En el camino encontramos a nuestras abuelas, a todas ellas, las de sangre y las epistémicas. Fueron apareciendo al caminar, a veces porque las llamamos, a veces sin querer. Deseamos contar historias particulares que den cuenta de otras maneras de vivir las contradicciones y los enredos de la colonialidad, de la tradición y lo contemporáneo, del quehacer artístico, del acato y el desacato. Creemos en la potencia de las historias particulares, en el chisme institucionalizado del cronista y en el chisme vivo del habitante, creemos en ellos porque nos conectan; porque por muy específicos que sean estos relatos, no nos son ajenos, no en realidad… tal vez todas nuestras abuelas soñaron con ser sirenas (y con eso es suficiente).